lunes, 10 de marzo de 2014

1er. Domingo de Cuaresma

Lecturas del día
Salmo 51
Génesis 2: 4b-9, 15-17, 25-3:7
Romanos 5: 12-19(20-21)
EVANGELIO:  San Mateo 4: 1-11

En el primer domingo de Cuaresma, las lecturas nos sitúan directamente ante la cuestión del Mal (así con mayúsculas..).

Para empezar, creo que debemos evitar dos escollos fundamentales: el primero sería entrar en una disquisición puramente filosófica sobre el Mal; el segundo sería ceñirnos a la pura literalidad de la Escritura.
Debemos buscar la "senda estrecha",que hay entre ambos, guiados por el Espíritu de Dios.

Con respecto al texto de Génesis es evidente que, sin salirnos de su contenido literal, nunca fue concebido como una narración de sucesos históricos, teniendo lugar en un marco geográfico preciso....
Obviamente se trata de un relato repleto de símbolos, cuyo desciframiento ha ocupado y sigue ocupando nuestras mentes, al ser inagotable su capacidad de fascinación.

Convencido de la existencia de datos divinamente revelados en este aparentemente sencillo mensaje, me arriesgo a ofrecer las siguientes "pistas" para su interpretación:

  • el Mal que se hace presente desde el principio de la raza humana, no estriba sólo -ni principalmente- en la experimentación del carácter imperfecto de este Mundo, ni en el proceso evolutivo que llevó a nuestros antepasados desde una condición animal hasta otra plenamente humana (con sus contradicciones inherentes)
  • la Santa Biblia, divinamente revelada, apunta la intervención de una inteligencia no humana que bajo diversos nombres (la Serpiente, el Tentador, Satanás, el Misterio de Iniquidad) confiere al Mal una entidad bien diferente a la de una mera imperfección, o el conflicto entre valores contrapuestos.
  • lo que hace especialmente maligno al Mal, es su carácter de rebelión (la mayor parte de las veces soterrada, disimulada, camuflada...) contra Dios y su aspiración a la subversión de todos los valores.

Este "misterio de iniquidad" se hizo especialmente presente en la Pasión y Muerte de N.S. Jesucristo y, aunque derrotado en los Cielos, actúa con fuerza en la dimensión psíquica, hasta su Segunda Venida.

En el relato de las Tentaciones de Jesús se nos hace presente que la Iglesia, al igual que Cristo, debe rechazar tres falsas perspectivas de su Misión Salvadora: la que la reduce a la dimensión socio-económica (y política) la que propone un fundamentalismo bíblico plano  para enfrentar los complejos problemas reales de la gente. Y la tercera, que sustituye la adoración a Cristo, "en quien habita corporamente toda la plenitud de la Divinidad"(Col 2:9) por su difuminación en un sincretismo gnóstico que, con la mediación de determinadas sociedades secretas, tiene el control de los "poderes fácticos".


Elaborado por José Luis Mira